
Bajo ninguna circunstancia acepte lo que dice el hablante en ningún momento. No hay autoridad; ni usted ni el hablante tienen autoridad; los dos estamos investigando, observando, mirando, aprendiendo.
Estar libre de autoridad es morir a todo lo de ayer para que tu mente esté siempre fresca, siempre joven, inocente, llena de vigor y pasión; es solo en ese estado que uno observa y aprende.